DEBER LÓGICA JURÍDICA

Escrito por sociologiajuridicazuly 22-09-2018 en SOCIOLOGIA. Comentarios (0)

UNIVERSIDAD METROPOLITANA

ZULY ALEJANDRA SANTOS SANCHEZ

TEMA: CONEXIÓN CIENTÍFICA ENTRE EL PROCESO Y LA NORMA JURÍDICA.


INTRODUCCIÓN.  

DEFINICIÓN DE PROCESO Y NORMA  JURÍDICA.

PROCESO JURÍDICO:

Es el conjunto de actos jurídicos que se llevan a cabo para aplicar la ley a la resolución de un caso. Se trata del instrumento mediante el cual las personas podrán ejercitar su derecho de acción y los órganos jurisdiccionales cumplir su deber de ofrecer una tutela judicial efectiva.

Los actos jurídicos son del estado (como soberano), de las partes interesadas (actor y demandado) y de los terceros ajenos a la relación sustancial. Estos actos tienen lugar para aplicar una ley (general, impersonal y abstracta) a un caso concreto controvertido para solucionarlo o dirimirlo.

El proceso judicial sirve a la satisfacción de los intereses jurídicos socialmente relevantes, siendo el medio constitucionalmente instituido para ello.

NORMA JURÍDICA

Una norma jurídica es una prescripción dirigida a la ordenación del comportamiento humano prescrita por una autoridad cuyo incumplimiento puede llevar a una sanción. Generalmente, impone deberes y confiere derechos.

EL DERECHO COMO CIENCIA


La condición científica del Derecho, no tiene aún consenso unánime y el debate entre los pensadores del derecho permanece vigente y con fuerza. Las dificultades en este tema se presentan desde el momento mismo en que se intenta explicitar el concepto y contenido de la “Ciencia del Derecho” pues la propia definición del objeto de la ciencia resulta controvertida. A lo largo de los siglos se han propuesto diferentes visiones acerca de la Ciencia del Derecho, su finalidad y contenido y todas ellas contribuyeron en su formación. Existen también tesis negatorias del carácter científico del Derecho.

 Los aportes en la evolución de la Ciencia del Derecho

 La Ciencia del Derecho se ha ido construyendo y enriqueciendo en el devenir histórico con el aporte de muchos y muy encumbrados filósofos del derecho. Haremos referencia a algunos de los más importantes, sin pretensiones de exhaustividad ni completitud, con el objetivo de exponer al lector algunas de las diferentes visiones que de la Ciencia del Derecho, su finalidad y contenido se han propuesto.

La Ciencia del Derecho tiene que ver con normas, es decir, con un deber ser, pero no se ocupa de los contenidos, sino de la estructura lógica de las normas jurídicas, examina el sentido, la posibilidad y los límites de un enunciado jurídico en general y la clase y modo de su realización. También interesa referir a la visión de Kelsen sobre la labor de interpretación del Derecho por parte de la Ciencia Jurídica, que según afirma, no es igual a la tarea de interpretación por el órgano aplicante: en la aplicación del Derecho por un órgano jurídico, la interpretación del derecho aplicable siempre va unida a un acto de voluntad, por el que el órgano aplicable elige una entre las varias posibilidades puestas de manifiesto por la interpretación de la norma. Otra cosa sucede con la interpretación del derecho por la Ciencia Jurídica. Esta no es producción del derecho, a diferencia de la interpretación por los órganos jurídicos (si bien tratándose de la sentencia judicial, sólo para el caso concreto), sino “pura constelación cognoscitiva del sentido de las normas jurídicas”. Como tal, sus posibilidades son limitadas; en especial es, según Kelsen, inepta para colmar las lagunas supuestas en el derecho. La Ciencia Jurídica concreta tiene que dejar a la autoridad que aplica, el derecho de elección (sólo determinable por consideraciones políticas) entre las interpretaciones igualmente posibles desde el punto de vista jurídico-científico.

SEGÚN EL FILOSOFO KELSEN

Kelsen afirma que la Ciencia del Derecho no tiene que ver, no primariamente, con la conducta efectiva de los hombres o con los fenómenos síquicos como tales, sino con normas jurídicas. Por ello no puede ser una ciencia natural que describe hechos e investiga su enlace causal. Pero entonces, si es que es realmente una ciencia, sólo puede ser, según el concepto positivista de ciencia, una doctrina de las “formas puras” del Derecho. 

El objetivo de Kelsen es construir una ciencia descriptiva del derecho que tenga como objeto el aspecto normativo del derecho. Es, por ello, una ciencia descriptiva que tiene como objeto el lenguaje normativo jurídico. En ese sentido, se puede decir que es una ciencia que no pretende imponer normas, no pretende prescribir sino que lo único que pretende es describir un objeto normativo. El punto de partida de Kelsen, desde el cual pretende fundamentar la independencia metódica de la Ciencia del Derecho, es la distinción entre juicios del ser y juicios del deber ser.   



CONCLUSIÓN:

 Reflexiones finales Los cuestionamientos en torno al carácter científico de la Ciencia del Derecho han llevado a algunos autores a preguntar si tiene algún sentido seguir discutiendo acerca del status epistemológico de la jurisprudencia. Semejante debate, se afirma, no parece cumplir más que una función ideológica: la de descalificar o justificar, según los casos, el saber jurídico tradicional, pero sin que nuestro conocimiento sobre el mismo se vea aumentado por ello. En tal orden de ideas se sugiere que al fin y al cabo, incluir o no un fenómeno en una cierta clase depende de la necesidad de satisfacer determinados propósitos, y que no parece que haya otro más importante en juego, en el intento de dar condición científica a la tarea de los juristas, que atraer para ella el halo de prestigio y aprobación que rodea a toda actividad que puede designarse con la palabra “ciencia”, que al igual que “derecho” tiene una carga emotiva favorable. Su aplicación a una actividad es una especie de condecoración que atrae hacia ella el respeto y el aprecio de la gente. Y se observa así que no basta que un cierto modelo responda a los cánones científicos para que su materialización constituya una actividad socialmente relevante; pues además, no toda actividad socialmente relevante tiene por qué satisfacer exigencias de cientificidad. Es evidente que la cuestión dista aún de ser “pacificada”. De cualquier modo, entendemos que hace al crecimiento y desarrollo de toda actividad, desde la más simple labor artesanal hasta la más elevada labor científica, “objetivarse”, esto es, transformarse a sí misma en objeto de reflexión y crítica. Sólo cuando se es capaz de “cuestionar” el modo en que se trabaja, vive, y piensa, es posible evolucionar hacia estadios más plenos, más ricos (en valores y experiencia) del desarrollo personal, y de ese modo, contribuir a la evolución social.